"Educar no es llenar un recipiente, sino encender una hoguera ..."

por amor a las matemáticas .....

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Pienso en MATEMÁTICAS ..... pero NO sólo en esto

martes, 23 de diciembre de 2008

Esperar la Anarquía, estudiando matemáticas .... (mira esta curiosa carta)


los(las) matemáticos(as) también piensan socialmente .....

"... Así veo,

muy esquemáticamente, el futuro: estamos en los inicios de un período dedictadura más centralizada y opresiva que todo lo que en este sentido conocemos en la historia. Pero el exceso mismo de centralización debilita el poder central. Un buen día (quizás lo veamos, quizás no) todo se hundirá en la anarquía, y volveremosa formas casi primitivas de luchapor la vida. En ese momento, en medio del desorden, los hombres que amanla libertad podrán trabajar en pos de un orden nuevo, más humanoque el nuestro. No podemos preveren qué consistirá ... pero sí podemos hacer lo que esté en nuestra mano para preparar esta civilización nueva. Por lo tanto, aunque ninguna acción nos sea posible, aunque hayamos sido reducidos en amplia medida, como dices, a un ideal negativo,podemos y debemoshacer un trabajo positivo.
-
En este sentido, pienso que lo más importante es la vulgarización de los conocimientos, y sobre todo, de conocimientos científicos. La cultura hoy es un privilegio que da el poder a la clase que la posee. Esforcémonos en minar ese privilegio conectando los conocimientos complicados con los más comunes. De ahí que debas estudiar, sobre todo matemáticas. Por lo demás, cuando no se ha ejercitado seriamente la inteligencia con la gimnasia de las matemáticas, se es incapaz de pensamientos precisos, lo que es como decir que no se es capaz de nada. No me digas que no estás dotada para las matemáticas, eso no es un obstáculo; yo diría inclusoque es lo contrario ....

Wikibiografía:
Simone Weil, nace en el seno de una familia hebrea intelectual y laica: su padre era un médico renombrado y su hermano mayor, André Weil, un matemático brillante.

Estudia filosofía y literatura clásica, es alumna de Alain (Émile Chartier). A los 19 años ingresa, con la calificación más alta, seguida por Simone de Beauvoir, en la Escuela Normal Superior de París. Se gradúa a los 22 años y comienza su carrera docente en diversos liceos.

En uno de sus escritos autobiográficos, Simone de Beauvoir comenta sobre ella: “Me intrigaba por su gran reputación de mujer inteligente y audaz. Por ese tiempo, una terrible hambruna había devastado China y me contaron que cuando ella escuchó la noticia lloró. Estas lágrimas motivaron mi respeto, mucho más que sus dones como filósofa. Envidiaba un corazón capaz de latir a través del universo entero”.
Al comienzo de los años treinta parte por algunas semanas a
Alemania y a su regreso escribe algunos artículos donde expresa con lucidez hacia dónde se dirige Alemania. A los 23 años es transferida del liceo donde trabajaba por encabezar una manifestación de obreros cesantes. Los problemas con los superiores de los liceos se suceden, por cuestiones políticas y de metodología docente, lo que significa que una y otra vez será transferida de liceo.

Conoce a
León Trotsky en París, con quien discute sobre la situación rusa, Stalin, y la doctrina marxista.
A los 25 años, abandona provisoriamente su carrera docente y durante los años 1934 y 1935, trabajará como obrera en Renault: "Allí recibí la marca del esclavo", dirá; En 1941, ya en Marsella, trabajará como obrera agrícola. Piensa que el trabajo manual debe considerarse como el centro de la cultura y sostiene que la separación creciente a lo largo de la historia entre la actividad manual y la actividad intelectual ha sido la causa de la relación de dominio y poder que ejercen los que manejan la palabra sobre los que se ocupan de las cosas.

Pacifista radical, luego sindicalista revolucionaria, finalmente llegará a pensar que sólo es posible un reformismo revolucionario: los pobres están tan explotados que no tienen la fuerza de alzarse contra la opresión y, sin embargo, es absolutamente imprescindible que ellos mismos tomen la responsabilidad de su revolución. Por eso es necesario crear condiciones menos opresivas mediante avances reformistas para facilitar una revolución responsable, menos precipitada y violenta.
Sindicalista de la educación, se muestra a favor de la unificación sindical y escribe en la revista La escuela enmancipada. Antiestalinista, participa desde 1932 en el Círculo comunista democrático de Boris Souvarine a quien ha conocido por intermedio de Nicolás Lazarévitch. Participa en la huelga general de 1936. Milita apasionadamente por un pacifismo intransigente pero, al mismo tiempo, se compromete en la columna anarquista Durruti en España que lucha contra Francisco Franco dentro del bando republicano español. Es periodista voluntaria en Barcelona y se incorpora al combate armado en Aragón. Allí aprende a usar el fusil pero nunca se atreve a dispararlo. De esta cruda experiencia, le queda el amargo sentimiento de la brutalidad y del sin sentido de la guerra.

Lúcida sobre lo que está sucediendo en
Europa nunca tuvo demasiadas ilusiones de las amenazas que desde el comienzo de la guerra se cernían sobre ella y su familia. Su familia estaba en grave peligro de ser clasificada como no-aria, con las consecuencias del caso. Irónicamente, Weil no tuvo formación judía alguna. Sus escritos religiosos son netamente cristianos, si bien sumamente heterodoxos. Su posición frente al judaísmo y a la identidad comunitaria judía es de rechazo explícito y total, lo cual ha resultado en que haya sido acusada de "auto-odio" por estudiosos de perspectiva judía.
Cuando en 1940 es obligada a huir de París y refugiarse en Marsella, escribe permanentemente para exponer una filosofía que se quiere proyecto de reconciliación (siempre dolorosa) entre la modernidad y la tradición cristiana, tomando como brújula el humanismo griego.

En 1942, visita a sus padres y hermano en Estados Unidos, pero rechaza para ella ese estatuto que siente como demasiado confortable en tiempos tempestuosos. Parte hacia Inglaterra para incorporarse a la resistencia pero sólo consigue trabajar como redactora en los servicios de Francia Libre, liderada por el General Charles de Gaulle. En julio de 1943 deja de pertenecer a esta organización.

Es en este período final de su breve vida que encuentra el mensaje evangélico de Jesús de Nazareth. Es un descubrimiento como el de San Pablo en el camino de Damasco o el de Blas Pascal la noche del Memorial. Sin embargo, esta fe no aceptará los compromisos de la Iglesia con la violencia, lo que la obligará a permanecer a sus puertas, en la orilla. Es una cristiana que plantea preguntas embarazosas a los cristianos y será rechazada por los teóricos de la Iglesia que la acusan de no haber comprendido bien la historia de la Iglesia.

Esta dimensión de rechazo de la fuerza que asimila con la violencia es una constante de su pensamiento. Y si tuvo al comienzo una percepción moderada sobre la no-violencia preconizada por Gandhi –que ella juzgaba más reformista que revolucionaria- se encontrará muchas veces con Lanza del Vasto.
Enferma de tuberculosis, se dice que se deja morir en el sanatorio de Ashford en 1943. Deseosa de compartir las condiciones de vida de la Francia ocupada por la Alemania nazi, es posible que no se haya alimentado lo suficiente, lo que podría haber agravado su enfermedad.

Todas sus obras aparecieron después de su muerte, editadas por sus amigos. Desde entonces, ha atraído la atención creciente de literatos, filósofos, teólogos, sociólogos y lectores corrientes por su ética de la autenticidad y la rara combinación de lucidez, honestidad intelectual y desnudez espiritual de su escritura.

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