Obviamente arco bc es dos veces esta cantidad.
Por trigonometría:
Esto es así porque cuando el ángulo teta se hace muy pequeño, el trazo bc se hace muy cercano al arco bc, tanto como queramos, al hacer cada vez más pequeño el ángulo teta.
Obviamente arco bc es dos veces esta cantidad.
Por trigonometría:
Ahora bien: cuando el señor invierte (1+1/3)2 por otros cuatro meses, al llegar justo al fin del año, el señor tendrá el capital (1+1/3)2 más (1/3) de ese capital. O sea: Como seguramente advierten, ahora nos queda la tentación de hacerlo no sólo cada cuatro meses, sino cada tres meses. Los invito a que hagan la cuenta ustedes, pero el resultado lo escribo yo. Al cabo de un año, el señor tendrá:
Si lo hiciera cada dos meses, tendría que reinvertir su dinero seis veces en el año:
Repitiendo este proceso:
Veces que renueva capital al año su depósito
1 vez al año, 2
2 veces al año, 2,25
3 veces al año (cuatrimestral), 2,37037037…
4 veces al año (trimestral), 2,44140625…
6 veces al año (bimestral), 2,521626372…
12 veces al año (mensual), 2,61303529…
365 veces al año (diario), 2,714567482…
8.760 veces al año (por minuto), 2,718126692…
525.600 veces al año (una vez por minuto), 2,718279243…
34.536.000 veces al año (una vez por segundo), 2,718281793…
Lo que es muy interesante es que estos números, si bien crecen cada vez que el interés se cobra más frecuentemente, no lo hacen en forma ni arbitraria ni desbocada. Al contrario: tienen un tope, están acotados. Y la cota superior (es decir, si uno pudiera imaginariamente estar renovándolo instantáneamente) es lo que se conoce como el número e (que es la base de los logaritmos naturales, cosa que no importa en este contexto). No sólo es una cota superior, sino que es el número al cual se está acercando cada vez más la sucesión que estamos generando al modificar los plazos de reinversión. El número e es un número irracional, cuyas primeras cifras
decimales son:
e = 2,718281828…
Historia:
Las primeras referencias a la constante fueron publicadas en 1618 en la tabla en un apéndice de un trabajo sobre logaritmos de John Napier. No obstante, esta tabla no contenía el valor de la constante, sino que era simplemente una lista de logaritmos naturales calculados a partir de ésta. Se asume que la tabla fue escrita por William Oughtred. El "descubrimiento" de la constante está acreditado a Jacob Bernoulli, quien intentó encontrar el valor de la siguiente expresión (cuyo resultado, de hecho es e):
Leonhard Euler comenzó a utilizar la letra e para identificar la constante en 1727, y el primer uso de e en una publicación fue en Mechanica, de Euler, publicado en 1736. Mientras que en los años subsiguientes algunos investigadores usaron la letra c, e fue la más común, y finalmente se convirtió en la terminología usual.